Una de las decisiones que surgen durante un ciclo de FIV es si se procede con una transferencia de embriones en fresco —transferir un embrión en el mismo ciclo en el que se extrajeron los óvulos— o si se congelan todos los embriones para transferirlos en un ciclo posterior. Ambos enfoques tienen su lugar, y la elección adecuada depende de varios factores individuales.
Un camino más claro a lo largo del tratamiento
Cada camino hacia la fertilidad es individual. Un equipo de atención atento combina la experiencia clínica con una escucha cuidadosa, ayudando a los pacientes a comprender sus opciones y manteniendo la seguridad, el bienestar y los objetivos personales en el centro del plan.
Una transferencia de embriones congelados da tiempo a que el endometrio se recupere tras la estimulación, puede preferirse cuando existe preocupación por el síndrome de hiperestimulación ovárica y da tiempo adicional para el diagnóstico genético preimplantacional si se ha recomendado. Una transferencia en fresco puede ser adecuada cuando las condiciones son favorables y el equipo clínico considera que el endometrio está preparado.
Con la información y el apoyo adecuados, las familias pueden avanzar a su propio ritmo y tomar decisiones que les resulten informadas, respetuosas y acertadas para ellas.